http://anewkindofmusic.wordpress.com/2012/09/24/bonberenea-sutan-bonberenea-tolosa-15-09-2012/
Bonberenea, icono de los espacios auto gestionados en Euskal Herria e histórico emplazamiento de la cultura vasca del siglo XXI, volvió a acoger el festivalBonberenea Sutan, cita que en tan solo tres ediciones ha conseguido convertirse en uno de los referentes de la agenda musical estatal. El cartel, como en anteriores ediciones, de quitarse el sombrero: Glaukoma, Matxura, G.A.S Drummers, Gosey unos Berri Txarrak que volvieron a demostrar que actualmente no hay banda en este país que les pueda hacer sombra sobre un escenario.
Antes de comenzar a desgranar lo que fueron las actuaciones musicales, hay que destacar la labor realizada por todos los miembros de la gran familia de Bonberenea, que consiguieron que el festival se desarrollase en ambiente familiar y con una organización de matrícula de honor. Bocatas de dimensiones asombrosas, precios populares, sonido excelente y un merchandising al alcance de todos. Que aprendan otros.
Los locales Glaukoma tuvieron la siempre difícil papeleta de abrir un festival y su propuesta, mezcla de reagge y rap, sorprendió a más de uno. La banda está en estado de gracia y con cada nueva actuación en directo ganan nuevos adeptos. Pese a que este verano se han recorrido todas las fiestas de barrios y pueblos de la comarca, la gente no se quiso perder el recital de estos jóvenes aunque sobradamente preparados que obsequiaron melodías con aroma de marihuana que nos transportan al país de Bob Marley. El público movió la cintura con alegría y se llegó a ver una ligera neblina sospechosa en ciertos sectores del recinto. El buen rollo y las risas desaparecieron cuando Mikel Kazalis y su grupo Matxura se subió a las tablas. El nuevo proyecto, que aúna al antiguo guitarrista de Anestesia con Fernando Sapo (Kuraia), Aitor Abio (Pi.L.T) y Txarly (Anestesia), bebe de bandas como Ministry y Atari Teenage Riot para ofrecer una propuesta algo atípica por estos lares. El respetable, mayormente jovenzuelos que comenzaban a agolparse en las primeras filas para ver a Berri Txarrak, no entendió nada de lo que estaba viendo y se mostró inmóvil mientras el cuarteto ofrecía una buena dosis de metal crudo y directo que entraba como un puñetazo rabioso en plena cara. Las proyecciones, inquietantes, violentas y oscuras, fueron el complemento ideal para una descarga que, en un espacio adecuado, hubiese provocado circle pits más violentos que una banda de hooligans sedientos de cerveza.
Bastaba con darse una vuelta por el campo de fútbol que albergaba el festival para darse cuenta que los siguientes invitados eran Gorka Urbizu y sus secuaces, una formación que arrasa allá por donde va y que, como viene siendo habitual en los últimos tiempos, congregó a cientos de aficionados de la provincia ansiosos de corear clásicos atemporales del rock vasco. Pasadas las once de la noche el power trio más célebre del panorama nacional se subió al escenario de Bonberenea para presentar su alabado Haria, enésima obra magna de una banda que no conoce límites. Como Julio Cesar después de ganar la batalla de Zela, Berri Txarrak entonaron el Veni, Vidi,Vici. Los primeros acordes de Sugea, Suge desataron la locura entre las primeras filas y Albo kalteak puso la victoria en bandeja de plata para los navarros. La gente corea, incluso grita como si no hubiese un mañana, todos los temas del repertorio y el trió disfruta sobre las tablas, sabedores que su directo es tan demoledor como su propia discografía. En la hora larga que duró su actuación Berri Txarrak realizó una actuación sin fisuras, directa y sin tiempo para respirar, donde repasaron lo mejor de su dilatada carrera. Zirkua, con la colaboración de Matxet de Anai Arrebak, sonó atronadora, la eterna Ikasten (¡reivindicamos su riff como uno de los mejores de la historia del rock euskaldun!) nos devolvió a los inicios de la banda, Liluraren Kontrasirvió para homenajear al inmortal Mikel Laboa y la ya no tan sorprendente incorporación de Ez al repertorio arrancó una ligera sorpresa entre los veteranos aficionados de la banda. Berri Txarrak juegan en la liga de los grandes y Bonberenea volvió a ser testigo de ello. Ez dadila haria eten…
Los últimos acordes de Denak ez balio provocaron una estampida digna de las manadas de cebras y ñus que salen en los documentales de La 2. Si la papeleta deGlaukoma abriendo el festival no era cómoda, actuar ante un público reducido y que no conoce tu propuesta tampoco es plato de buen gusto. Que se lo digan a G.A.S Drummers, que cuando comenzaron a tocar había más gente en la barra que en las proximidades del escenario. Los jerezanos, veteranos de la escena hardcore patria, se crecieron ante la adversidad y recordaron a carismáticas bandas americanas comoDescendents y Hot Water Music. A medida que fueron cayendo los temas la gente fue aparcando el bar para acercarse a disfrutar con una banda que en breves iniciará una nueva gira Europea. Los encargados de cerrar la noche fueron Gose, banda que en su día sorprendió por su sonido novedoso pero que, a día de hoy, suena caduco, repetitivo y, a veces, ridículo. Sin con los jerezanos el público no brillaba por su numerosidad, con ellos el panorama era desolador. El frio comenzaba a hacer mella y la mayoría optó por refugiarse dentro de la casa, dejando al trío con la complicada tarea de animar a la poca gente que se encontraba pululando por allí. Viendo el panorama etílico que se respiraba en el ambiente, a más de uno le hubiese dado igual ver a Gose, Led Zepellin, David Bisbal o la reencarnación de Elvissobre las tablas. La formación triki-techno ofreció lo mejor de su repertorio, incluso la cantante bajó a interpretar una canción entre la muchedumbre, pero la respuesta no pasó de discreta. Lo mejor de su concierto se vivió al final, cuando la gente deBonbero subió al escenario para reivindicar el valor del trabajo que se realiza allí y pedir a las autoridades que impidan la desaparición de este estandarte de la autogestión y la cultura vasca. Si todo va bien dentro de dos años Bonbereneavolverá a arder al ritmo de la música, pero para ello es vital seguir manteniendo viva la llama y nosotros, como buenos pirómanos, ya nos hemos agenciado unos mecheros y algún que otro soplete.

